Nada dura para siempre, ni si quiera la oscuridad, el dolor no siempre va a estar asentado en mi corazón, llega un día en que a fuerza de desearlo, de intentarlo, el mal se va y me veo escuchando canciones de amor sin siquiera pensar un ritmo en ti, y no quiere decir que no hayas dejado huella en mí, recordaré todos los buenos momentos pero ya no los echaré de menos. Ya no se puede volver atrás, el bien está hecho, pero también el mal, y déjame, cariño, que te diga que cuento ambos, y que tal vez los felices le ganen a los grises pero ya no quiero sentirme de nuevo a parte, como en segundo plano, no.
Ya no volveré a pensar en ti de la misma manera, ya no te miraré de la misma forma, no te besaré igual, no esperare un mensaje o una llamada tuya, no soñaré contigo y no serás el primero que aparezca en mi mente al despertar, porque las cosas han cambiado, y no sé adónde me lleva este nuevo camino, sé que de nuevo me hallo en la incertidumbre, esa que tanto odio, pero al menos sé que soy libre y sé que las cosas van a cambiar. De hecho, ya han cambiado.
Sólo recuerda: No te olvido, pero ya no me haces falta.
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