Siempre adornamos las cosas,siempre creemos que esta vez es la buena,que las cosas podrían salir bien ¡qué ingenuos! Desde tiempos remotos sabemos que le perfección no existe y que si algo puede salir mal da por hecho que así será,aunque lo veamos venir no podemos evitarlo c'est la vie.A base de caídas es como se aprende a veces nosotros mismos las encontramos sin darnos cuenta,a pesar de las advertencias,a pesar del cartel luminoso que ponía peligro.No nos importa lo que los demás tengan que decir,no importan los rumores,queremos ser nosotros los que caigan en el agujero,los que sufran con el dolor de las heridas,sin pensar que tal vez podríamos haberlo evitado,pero lo hecho está hecho y no hay que arrepentirse,siempre es mejor pedir perdón que permiso.
La situación cambia cuando no eres tú el único implicado,cuando hay alguien más la cosa se complica.Es en el momento en el que ese alguien se gana tu confianza cuando estás perdido,porque tus intenciones pueden ser buenas pero ¿y las suyas? Empolva las palabras con mentiras,o por decirlo más suavemente,con verdades no del todo ciertas,¿por qué decir la verdad si puedes mentir y quedar como un rey? Claro que sí,siempre es mejor mentir,decirle a los demás lo que crees que quieren oír,conseguir lo que quieres e irte.
Pero te diré una cosa : la venganza es un plato que se sirve bien frío.
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